
Tres pabellones, un mismo paisaje.
Esta vivienda se asienta en una parcela rodeada de encinas y rocas, conocida como “El Mirador” por sus vistas al monte Abantos. La casa se organiza en tres pabellones con grandes ventanales, dispuestos en abanico para adaptarse a la geometría del terreno y respetar el arbolado existente.
El volumen principal alberga las zonas comunes, mientras que los otros dos acogen la suite principal y los dormitorios de invitados. La orientación y distribución de los espacios aprovechan al máximo la luz natural, las vistas y la eficiencia energética.
Diseñada bajo estándares Passivhaus, la vivienda incorpora una cubierta con tejas fotovoltaicas y soluciones bioclimáticas que optimizan la captación solar en invierno y la protección frente al calor en verano. Cada detalle constructivo ha sido cuidadosamente integrado para reforzar el carácter arquitectónico del proyecto.





